"Quiero alcanzar el prestigio de Natalio Mirkin, recuperar la calidad institucional que tuvimos durante su gestión. Para eso, gente seria encarará este proyecto". Ese fue el mayor deseo que amasó Rubén Ale ni bien asumió como presidente del club un 25 de agosto de 2006.
Por esas cosas del destino, casi cinco años después, cuando ya había iniciado su tercer mandato como presidente del club, presentó un pedido de licencia por problemas de salud. La nota la redactó en la habitación del sanatorio donde se encuentra detenido por orden de la Justicia. Dos meses después, volvió a escribir en otra hoja en blanco. En esta oportunidad, presentó su renuncia de manera indeclinable.
Ni bien se confirmó esta noticia, los socios que forman parte de los Autoconvocados y de la Agrupación JCC comenzaron a moverse. Anoche mantuvieron una reunión para analizar los pasos a seguir. En un punto coincidieron: no tomarían ninguna decisión hasta tanto se defina la situación de la actual comisión directiva.
"El momento que vive el club no es bueno. Tenemos que pensar muy bien. No sirve de nada que nos matemos entre todos y después se termine fundiendo la entidad", advirtió Daniel Kristal, uno de los voceros de los máximos referentes de los autoconvocados.
Primeros contactos
A pesar de la cautela de los asociados rebeldes, se supo que se aceleraron los contactos con empresarios y dirigentes políticos que se mostraron interesados en colaborar con la causa "santa".
El secretario de Obras Públicas, Oscar Mirkin, que fue uno de los primeros en decir presente y el único que participó en la Asamblea General Ordinaria del club, según trascendió, sigue firme en su intención de formar un equipo de trabajo para colaborar con la entidad.
Fernando Juri,Germán Alfaro y el intendente Domingo Amaya, identificados con el "santo", también habrían aceptado ayudar al club, según comentaron los hinchas. Eso sí, todos coincidieron a la hora de poner una condición: que se concrete un llamado de elecciones extraordinarias.
Por esas cosas del destino, casi cinco años después, cuando ya había iniciado su tercer mandato como presidente del club, presentó un pedido de licencia por problemas de salud. La nota la redactó en la habitación del sanatorio donde se encuentra detenido por orden de la Justicia. Dos meses después, volvió a escribir en otra hoja en blanco. En esta oportunidad, presentó su renuncia de manera indeclinable.
Ni bien se confirmó esta noticia, los socios que forman parte de los Autoconvocados y de la Agrupación JCC comenzaron a moverse. Anoche mantuvieron una reunión para analizar los pasos a seguir. En un punto coincidieron: no tomarían ninguna decisión hasta tanto se defina la situación de la actual comisión directiva.
"El momento que vive el club no es bueno. Tenemos que pensar muy bien. No sirve de nada que nos matemos entre todos y después se termine fundiendo la entidad", advirtió Daniel Kristal, uno de los voceros de los máximos referentes de los autoconvocados.
Primeros contactos
A pesar de la cautela de los asociados rebeldes, se supo que se aceleraron los contactos con empresarios y dirigentes políticos que se mostraron interesados en colaborar con la causa "santa".
El secretario de Obras Públicas, Oscar Mirkin, que fue uno de los primeros en decir presente y el único que participó en la Asamblea General Ordinaria del club, según trascendió, sigue firme en su intención de formar un equipo de trabajo para colaborar con la entidad.
Fernando Juri,Germán Alfaro y el intendente Domingo Amaya, identificados con el "santo", también habrían aceptado ayudar al club, según comentaron los hinchas. Eso sí, todos coincidieron a la hora de poner una condición: que se concrete un llamado de elecciones extraordinarias.